La enseñanza de la danza clásica adquiere un cariz de liturgia de la mano de África Hernández, pedagoga y profesora de danza clásica especializada en el método Vaganova. “Hay que dar buenas clases, independientemente del nivel o del lugar en la que las impartas”, asegura. El pasado noviembre ofreció en Alcoy un curso de metodología de la danza clásica con motivo del décimo aniversario de A3 Danza, el único centro autorizado de la provincia de Alicante para impartir enseñanzas oficiales de danza elementales y profesionales.
El curso, destinado a profesores de danza y alumnos del conservatorio superior, ofreció una oportunidad de debatir e intercambiar conocimientos sobre pedagogía de la danza y enseñanza del ballet clásico. El método Vaganova, según explica, ayuda al profesorado a “programar con coherencia”. Titulada en danza clásica por el Conservatorio Superior de Valencia y en Pedagogía de la Danza, es pedagoga del método Vaganova por la Hungarian Dance Academy de Budapest.
Hernández se confiesa como una “apasionada” de la enseñanza de la danza. “Me gusta todo, la parte teórica, artística y musical, pero también la pedagógica y psicológica dentro del aula”, admite. Todo ello sin olvidar cómo la danza fomenta valores y contribuye al desarrollo personal y artístico del alumnado. “La danza puede ayudar en muchos aspectos de la vida”, añade.
Su carrera transita entre los escenarios y las aulas. Según afirma, “siempre, desde pequeñita, supe que primero bailaría y después daría clase”. Ha bailado tanto repertorio clásico como neoclásico y contemporáneo en el Ballet Clásico de Zaragoza, el Tivolis-Pantomimeteater de Copenhague (Dinamarca) y la Niedersächsisches Staatstheater Hannover (Alemania). Esa experiencia internacional le ha permitido mejorar su nivel docente porque “la danza ha pasado por mi cuerpo”. Así lo demostró el pasado noviembre durante el curso impartido en Alcoy de la mano de A3 Danza.


