Juan de Juan: «Para bailar flamenco hay que conocer el cante»

El bailaor Juan de Juan ha inaugurado la segunda edición del programa intensivo de formación En Clave Flamenca, organizado por A3 Danza, dejando una lección que va mucho más allá de la técnica. En cada paso y en cada explicación transmite una profunda devoción por el flamenco y por sus raíces, recordando que el baile solo puede entenderse desde el conocimiento del cante.

«El flamenco nace del cante. En los orígenes, los cantaores se acompañaban de la guitarra; después apareció el guitarrista y, finalmente, el baile, que viste lo que escuchas. Pero en el principio está el cante, y para bailar flamenco hay que conocerlo», afirma.

Su defensa del conocimiento de la historia del flamenco ha dado forma a uno de sus espectáculos más personales, 66 palos, una propuesta en la que recorre en apenas hora y media la evolución de los principales palos flamencos, desde el martinete hasta el pregón.

«Se puede apreciar la evolución de un cante a otro y cómo, a lo largo de la historia, diferentes bailaores fueron los primeros en incorporar el baile a esa expresión», explica. Para Juan de Juan, el flamenco es un arte vivo y en constante transformación, convencido de que todavía existen palos por vestir y nuevas formas de interpretarlos desde el respeto a su esencia.

Conocer el origen de los palos para transmitir su verdad

Formado en el Real Conservatorio de Sevilla, Juan de Juan ingresó con solo 16 años en la compañía de Antonio Canales, donde llegó a convertirse en primer bailarín. Precisamente durante una de aquellas actuaciones en Alcoy conoció a Begoña Moral, profesora de flamenco de A3 Danza y directora del programa En Clave Flamenca.

«En Alcoy veo un amor especial por el flamenco de alta calidad y me parece fantástico que exista una formación de este nivel», destaca.

Durante su estancia en la escuela ha trabajado con las alumnas las alegrías, uno de los palos más representativos del flamenco, originario de la bahía de Cádiz durante el asedio francés en la Guerra de la Independencia (1808-1814).

Más allá de la coreografía, el maestro ha incidido en la importancia de comprender el origen y la evolución de cada palo. Solo así, sostiene, el bailaor puede transmitir sobre el escenario «la verdad cultural que es el flamenco», dotando de sentido y autenticidad a cada movimiento.

Pasión, estudio y conocimiento

Para Juan de Juan, la danza es mucho más que una profesión: «Es mi forma de vestir los sentimientos y mi forma de vida». Sin embargo, insiste en que el arte no nace únicamente de la inspiración.

«Hay mucha pasión, pero también mucho laboratorio», asegura. Con una imagen muy gráfica explica su forma de entender la creación artística: «El sentimiento es la piedra del alfarero, pero el estudio y el conocimiento son los que te permiten darle forma».

Esa inquietud por seguir aprendiendo le ha llevado a estudiar Danza Contemporánea, Danza Clásica, Danza Española, claqué o tango, disciplinas que han enriquecido su lenguaje artístico sin perder nunca de vista el flamenco y el cante como punto de partida. A su juicio, la danza es «hacer que se conmueva el que te ve, hacer que baile por dentro y que se le muevan sus sentimientos».

Toda esa experiencia se refleja en los espectáculos del Ballet Flamenco Juan de Juan, compañía con la que ha recorrido algunos de los principales escenarios internacionales y que ha compaginado con colaboraciones junto a artistas como Tomatito, Alejandro Sanz o Raimundo Amador.

Su paso por En Clave Flamenca ha dejado una enseñanza clara para las alumnas de A3 Danza: el dominio de la técnica es imprescindible, pero el verdadero baile flamenco nace del conocimiento de su historia, de sus palos y, sobre todo, del cante que le da origen.

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